SALUD Y DEPORTE
Nieve y cuidado capilar
¿Cómo cuidar el pelo ante el frío extremo?
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El frío y el viento favorecen la deshidratación cutánea
- -La doctora Raquel Amaro, de Hospital Capilar, analiza cómo ha de cuidarse el cabello
- -La exposición a temperaturas excesivamente bajas tiene un efecto vasoconstrictor en el cuero cabelludo, lo que reduce el flujo sanguíneo y, por tanto, puede disminuir la llegada de nutrientes a los folículos pilosos y dar como resultado una menor actividad de las glándulas sebáceas
Madrid, 18 de dic´25.- Con la llegada del invierno, en muchos lugares las temperaturas pueden volverse extremas y esto, inevitablemente, tiene efectos directos sobre la salud del cabello. Tal y como explican desde Hospital Capilar, la mayor corporación del sector capilar, la exposición a temperaturas excesivamente bajas tiene un efecto vasoconstrictor en el cuero cabelludo, lo que reduce el flujo sanguíneo.
“Esto puede disminuir la llegada de nutrientes a los folículos pilosos y dar como resultado una menor actividad de las glándulas sebáceas. Además, el frío y el viento favorecen la deshidratación cutánea, lo que puede traducirse en un cuero cabelludo más seco, sensible o con mayor tendencia a la descamación y al picor”, subraya la doctora Raque Amaro, de Hospital Capilar.
La nieve: un factor determinante
La exposición a la luz que se refleja en la nieve puede afectar a la salud del cuero cabelludo, ya que, en concreto, la nieve puede reflejar hasta un 80% de la radiación ultravioleta, lo que incrementa la exposición solar, pudiendo provocar quemaduras solares en el cuero cabelludo, especialmente en pacientes con poca densidad o alopecia. Además, la radiación UV puede generar inflamación, enrojecimiento, picor, descamación y daño en la fibra capilar.
Por otro lado, es importante destacar que la baja temperatura y la humedad no provocan caída del cabello por sí mismas. Sin embargo, pueden actuar como factores agravantes al alterar la barrera cutánea, empeorando patologías previas como la dermatitis seborreica o la psoriasis, aumentando también la fragilidad del cabello.
Cómo cuidar el cabello en la nieve
“La principal medida es la protección física y solar. Por un lado, es recomendable llevar el cabello recogido para minimizar la exposición y utilizar productos hidratantes, como acondicionadores sin aclarado, aplicados sobre el tallo capilar. Por otra parte, para proteger el cuero cabelludo, es aconsejable el uso de fotoprotectores específicos en las zonas expuestas, así como gorros o cascos transpirables que protejan del frío y del sol”, apunta la doctora Amaro.
Además, la experta capilar añade que, de forma adicional, también se debe evitar llevar el cabello húmedo durante periodos prolongados de tiempo y secarlo adecuadamente tras la actividad deportiva. También conviene mantener una correcta higiene posterior al ejercicio para prevenir patologías como foliculitis o dermatitis.
Por otro lado, la doctora Raquel Amaro, de Hospital Capilar, también pone el foco sobre las tendencias en redes sociales: “Se ha popularizado el uso de mascarillas hidratante ante de ir a la nieve, pero hacer eso justo antes de la exposición al frío no es lo más recomendable, porque estas favorecen un ambiente húmedo, lo que puede incrementar la fragilidad del tallo. Lo ideal sería aplicar protectores específicos antes y reservar las mascarillas nutritivas para después, como tratamiento reparador”.
Tras la exposición a bajas temperaturas y a la radiación solar, es fundamental rehidratar el cuero cabelludo. En casos de irritación o sensibilidad, pueden aplicarse también lociones calmantes o tratamientos específicos para restaurar la barrera cutánea. Asimismo, se debe reducir el uso excesivo posterior de fuentes de calor como planchas o secadores y mantener una dieta equilibrada para contribuir y facilitar que el cuero cabelludo y el cabello recupere su equilibrio natural en poco tiempo.
MEDICINA Y SALUD
Doctora Sánchez Sotelo, Neolife: su consumo como suplemento puede ayudar contra la disbiosis y el síndrome del intestino irritable
La melatonina más allá del sueño; su papel en el eje intestino-cerebro-corazón
• Nuevas evidencias científicas destacan sus beneficios en la salud digestiva, cardiovascular y en el sistema nervioso.
El papel de la melatonina en la inducción de un sueño de calidad se aborda en múltiples estudios, y su consumo como suplemento se basa en esta propiedad, ciertamente positiva para el bienestar y la salud. Sin embargo, esta famosa hormona ha trascendido su papel benefactor en la higiene del sueño para erigirse como un modulador orgánico multitarea con efectos relevantes en la salud cardiovascular, metabólica, inmunitaria y cognitiva.
Según explica desde Neolife la doctora Sánchez Sotelo, la melatonina, que nos ayuda a conciliar el sueño y a evitar los despertares repetidos, participa de manera muy destacable en relación al denominado eje-intestino-cerebro-corazón. Esto es, en la relación y comunicación de estos tres sistemas, el digestivo, el nervioso y el cardiovascular.
Así, el intestino alberga billones de microorganismos que producen neurotransmisores, hormonas y metabolitos que pueden influir en la inflamación, el sistema inmune y el sistema nervioso, mientras que el cerebro envía señales al intestino mediante el nervio vago y hormonas del estrés, además de regular funciones digestivas y el ritmo cardiaco, entre otros. Por su parte, el corazón responde a señales nerviosas y hormonales que alteran la presión arterial y la frecuencia cardíaca, a la vez que produce péptidos y mediadores (moléculas que transmiten señales y desencadenan respuestas biológicas) que influyen en el cerebro y el intestino.
La influencia de la melatonina en la microbiota intestinal
En los últimos años se ha descubierto que la melatonina desempeña un rol fundamental en el equilibrio del microbioma intestinal y en consecuencia, en todo el organismo, lo que abre la puerta a nuevas perspectivas terapéuticas.
Se sabe, cuentan desde estos centros especializados en antienvejecimiento, que el intestino contiene concentraciones de melatonina hasta cuatrocientas veces superiores a las cerebrales y no sólo se produce en la glándula pineal, sino también en el tracto intestinal, donde actúa localmente sobre receptores entéricos —sensores del intestino que perciben lo que está pasando y activan respuestas automáticas—, para modular motilidad, inmunidad y permeabilidad intestinal. “Esta producción se lleva a cabo a través de las mismas bacterias intestinales que tienen capacidad de influir en la conversión del triptófano a serotonina que después se convierte a melatonina afectando directamente la producción de esta hormona y su acción sistémica”.
Todo ello explicaría por qué los pacientes con disbiosis (alteración de la flora bacteriana intestinal) pueden experimentar problemas de sueño, alteración del ritmo circadiano e incluso trastornos del estado de ánimo. La melatonina favorece el crecimiento y mantenimiento de bacterias beneficiosas como Lactobacillus y Bifidobacterium y reduce especies bacterianas proinflamatorias (LPS), promoviendo un estado de eubiosis (equilibrio). Esta acción contribuye a disminuir la inflamación intestinal, mejorar la integridad de la mucosa y optimizar la respuesta inmune.
Además, la interacción melatonina—microbiota reduce el estrés oxidativo y la inflación, mejorando la sensibilidad a la insulina, el metabolismo lipídico y la regulación neuroendocrina a través del eje intestino – cerebro. Diversos “papeles científicos” sugieren beneficios potenciales como coadyuvante en síndrome de intestino irritable, disbiosis inducida por estrés o antibióticos, enfermedades metabólicas (resistencia a la insulina y obesidad), y patologías neurodegenerativas como Parkinson y Alzheimer.
En cuanto a la relación con la salud cardiovascular y una vez descartados posibles efectos adversos en ella, la doctora Sánchez Sotelo aclara que “los mismos mecanismos que algunos estudios observacionales relacionan con daño cardiovascular son los que, en evidencia fisiológica demostrada, protegen al endotelio y reducen la inflamación sistémica”. A través de su acción antioxidante y su influencia sobre el microbioma intestinal, la melatonina disminuye la peroxidación de lípidos, mejora la función mitocondrial, favorece un perfil lipídico más saludable, regula la presión arterial y la frecuencia y variabilidad cardiacas.
La suplementación con melatonina, finaliza la experta, debe valorarse no sólo en relación a problemas del sueño, sino también a otros citados como la disbiosis y el síndrome del intestino irritable, además de como elemento preventivo para el bienestar cognitivo y la salud cardiaca. Eso sí, debe ser pautada por un profesional médico.
¿Sabías que el pistacho contribuye a combatir la fatiga que causan la altitud y las bajas temperaturas?
Su óptimo perfil nutricional contribuye a combatir la fatiga que causan la altitud y las bajas temperaturas
- Dra. Palacios: “Es necesario ingerir alimentos que contengan sustancias antioxidantes para evitar la aparición de lesiones tisulares y obtener un buen rendimiento físico”
Con la temporada invernal inaugurada, los aficionados a los deportes de invierno o que se practican en altitud aprovechan para disfrutar del aire libre y la montaña. No obstante, no todos los organismos están habituados a realizar ejercicio físico en altitud; por lo que debemos ser conscientes de los posibles efectos que ello puede acarrear en nuestro organismo. La ingesta de frutos secos como el pistacho tras la práctica deportiva puede contribuir a la recuperación y formar parte del entrenamiento (lo que se llama entrenamiento invisible), gracias a su perfil nutricional que proporciona la energía y los nutrientes que el organismo necesita en estas ocasiones.
Cabe tener en cuenta que la altitud afecta de forma importante al organismo humano. A partir de los 2.500 metros, aproximadamente, se empieza a notar cómo el oxígeno disminuye en sangre (hipoxia). Además, realizar una misma actividad física en la montaña requiere de mayor esfuerzo y gasto energético que si se practica a nivel del mar. Entrenar con frutos secos ricos en proteína, potasio y magnesio como el pistacho (los estudios han demostrado que es una proteína completa de origen vegetal que se puede tomar cruda) para su consumo tras la práctica de deportes de nieve y montaña nos proporciona la energía y los nutrientes que nuestro cuerpo necesita.
Como término medio, a 2.500 metros de altitud se consumen 200 kcal. menos al día y se gastan 300 kcal. más, en comparación con lo que se suele consumir al nivel del mar. Ello supone una diferencia de mínimo 500 kcal diarias, que pueden aumentar según se incrementa la altitud o si se realiza un mayor esfuerzo físico. La temperatura fría es otro de los factores que comporta estos síntomas, al producirse un aumento del tejido adiposo pardo que incrementa el gasto energético con el fin de proteger el organismo contra el frío.
Efectos de la grasa parda en el entrenamiento en altitud
Al someter el organismo a bajas temperaturas, este consume los recursos de que dispone para protegerse del frío y superar el cansancio; lo que, a su vez, provoca un desgaste más elevado de energía. La Dra. Nieves Palacios, jefa del Servicio de Medicina, Endocrinología y Nutrición de la AEPSAD y nutricionista de deportistas olímpicos, señala que “se ha comprobado que tanto el ejercicio como el frío producen un aumento del tejido adiposo pardo que, a su vez, incrementa el gasto energético con el fin de proteger al organismo contra las bajas temperaturas¨. La grasa parda es un tejido que tiene por finalidad, quemar energía para aportarla al organismo y elevar su temperatura en situación de frío. Así, los alimentos altos en grasas saludables resultan muy valiosos para los deportistas y quiénes entrenan en altitud. Entre ellos destaca el pistacho, no sólo por ser energético, sino porque su perfil de grasa resulta muy saludable al contener grasas poli insaturadas y ácidos grasos mono insaturados (ácido oleico) que poseen una acción protectora sobre el sistema cardiovascular.
Vitamina E: el antioxidante de altitud
La práctica de ejercicio físico en altitud aumenta el consumo de oxígeno y, con ello, se dispara la producción de radicales libres, que pueden ocasionar alteraciones en los tejidos. Según la Dra. Palacios, “es necesario ingerir alimentos que contengan sustancias antioxidantes, con el fin evitar la aparición de lesiones tisulares (del tejido muscular) y obtener un buen rendimiento físico”. Los antioxidantes actúan como defensa contra los radicales libres: moléculas inestables y altamente reactivas, que generan una desorganización en las membranas del organismo. La suplementación con antioxidantes ha demostrado tener efectos beneficiosos y es una medida recomendada para atenuar y/o evitar el daño oxidativo producido por la asociación del ejercicio físico y la exposición en altitud, como puede ocurrir en el esquí alpino. Los pistachos americanos son una excelente fuente de vitamina E, un potente antioxidante liposoluble, esencial para mantener la integridad de las membranas celulares.
Además, cabe tener en cuenta que cuanto mayor sea la altitud, menor es la atenuación de los rayos del sol por la atmósfera, por lo que la radiación ultravioleta en el organismo será más importante que a nivel del mar y puede generar un daño acumulativo que favorecería la presencia de alteraciones cutáneas y oculares tanto de tipo agudo como crónico. En este sentido, el pistacho americano es un alimento rico en vitamina E (100 g. de pistachos contienen 5,20 mg. de vitamina E). La vitamina E protege la piel de los rayos UV y actúa contra el envejecimiento prematuro y otras enfermedades de la piel.
Alimentos ideales tras el entrenamiento en altitud
Elegir los alimentos adecuados se convierte en una tarea fundamental para la persona que entrena con tal de no caer en una fatiga crónica, lesión o enfermedad, y ayudar a la recuperación física del cuerpo. Los frutos secos son muy recomendables como fuente de energía y micronutrientes. Durante una jornada de ejercicio intenso, el cuerpo pierde sodio con el sudor, y potasio, un mineral que juega un papel importante en la función nerviosa y el control muscular del cuerpo; así que perderlo puede conducir a que los músculos se debiliten. Incluir alimentos como el pistacho, que es una fuente natural de potasio, juntamente con el agua, puede ayudar a reponer este importante mineral después del ejercicio. Según la Dra. Nieves Palacios: “los pistachos tienen un perfil nutricional muy saludable y, gracias a su composición, son un alimento muy interesante en la dieta.